Bueno bueno, me ha costado esta semana poder realizar el resumen, pero más vale tarde que nunca.
Durante esta semana (La segunda en cuestión) nos hemos ido familiarizando con otra serie de conceptos relacionados con la cultura. Si resumimos en una pequeña dosis de referencias todo lo repasado esta semana bien nos podríamos quedar con, diversidad, globalización y mercantilismo cultural.
Que vivimos en una sociedad globalizada no es nada nuevo para nosotros, eso es una realidad y en si el concepto de globalización ni es bueno ni es malo, más bien debería ser un efecto dinamizador de culturas que impulsase el enriquecimiento de las mismas. Una forma de evolución de las distintas culturas es entrar en contacto con otras para absorber partes positivas de cada una y crecer. Si atendemos a que el término de diversidad cultural es la diversidad y variación cultural en las que existe interacción de diferentes culturas coexistentes. Es por tanto como decía antes que en si la globalización actual no tiene por que tener un efecto negativo. Lamentablemente, el sistema capitalista que inunda el planeta ha convertido este fenómeno en algo muy distinto a lo que se pretende cuando unos pueblos con diferencias culturales interactúan entre si.
La historia está llena de ejemplos sobre como una cultura dominante se impone sobre las más humildes, lo pudieron sufrir cientos de pueblos indígenas con la ocupación de los españoles en sudamérica imponiendo no solo una lengua sino una religión y un modelo de sociedad alejado de la naturaleza y el contacto directo con ella. Los distintos procesos de colonización en África que han destruido unas estructuras tribales saltándose siglos y siglos de civilización al imponer el modelo occidental que ha generado no pocos conflictos en la zona al enfrentar entre sí a diferentes tribus que no han sabido superar ese proceso de adaptación tan radical. Es llamativo ver como en un mapa de África los países están cortados con escuadra y cartabón.
Otro fenómeno es la mercantilización, un claro ejemplo es el poder que ostentan las multinacionales en la forma de imponer sus iconos entre las sociedades de todo el mundo. Un ejemplo que siempre suelo usar en las discusiones de taberna con los amigos es el de un conocido futbolista brasileño que siendo aun niño, tenía que desplazarse más de 20 km desde su domicilio para poder entrenar. Sus recursos eran escasos y no se podía permitir un medio de transporte, ni público ni privado y debía desplazarse andando e incluso corriendo, eso le hizo desarrollar una gran potencia en sus piernas. Lo curioso del asunto es que su entrenador le propuso un reto, que consistía en que si marcaba un número determinado de goles le regalaría lo que el quisiese. La sorpresa vino cuando al alcanzar ese número de goles ese niño en lugar de pedirle una bicicleta o un abono para un transporte público le solicitó unas zapatillas de una conocida marca deportiva norteamericana. Con el tiempo ese niño se convirtió en estrella mundial y en icono de dicha multinacional deportiva, siendo un referente publicitario en Brasil y en el mundo para infinidad de niños y no tan niños.
Esta mercantilización no solo sirve de choque cultural en la estética o en las costumbres de consumo y socialización que exigen vestir de determinada forma o sentir la necesidad de tener que consumir determinados productos variando las necesidades de dichas sociedades. También se hace patente en una industrialización de la cultura. Las multinacionales del ocio (Compañías discográficas, cinematográficas, medios de comunicación) copan grandes áreas y su influencia se hace notar imponiendo su modelo de vida, social y demás lindezas. La cultura se ha convertido en negocio y no solo imponen sus productos sino que en su afán recaudatorio dificultan el acceso a la propia cultura convirtiéndolo en un producto de consumo solo al alcance de los que se lo pueden permitir. Si a eso sumamos la influencia que ejercen sobre los estados soberanos a la hora de legislar a su favor en materia de derechos la cosa es pa cagarse. Una muestra es la famosa ley sinde (sindescargas) que persigue la libre circulación de datos y dificulta el acceso a la cultura de las personas y a la promoción de muchos artistas que no se sienten representados por asociaciones que se supone defienden sus derechos como es la corrupta SGAE. Este tipo de artistas que se ven excluidos de los mass media y canales de promoción por no plegarse a las exigencias de las multinacionales en las que prima única y exclusivamente el interés comercial en lugar de la calidad de los productos pierden una buena oportunidad de llegar al público con leyes de este tipo.
Todas estas cuestiones resulta que deberían estar protegidas por la declaración universal de la diversidad cultural promovida y ejecutada por la UNESCO, una entidad que pertenece a la ONU, pero que a tenor de como están las cosas ha quedado en una mera declaración de intenciones y aunque tratan no solo de proteger la diversidad cultural, el pluralismo y los derechos humanos, tratando de alejar la cultura de una mercantilzación agresiva y convirtiendo el acceso a la misma en un derecho fundamental resulta papel mojado ante los intereses recaudatorios de multinacionales y estados que convierten sus patrimonios culturales y arquitectónicos en reclamos turísticos en el que poder hacerse una foto chula y colgarla en el facebook para dar envidia a tus semejantes.
No me quiero extender más, creo que ya me he pegado una buena chapa aunque seguro que Carles no queda satisfecho del todo por que me habré dejado muchas cosas en el tintero (Teclado en este caso) y además he usado un tono creo que muy crítico, pero es que la situación actual merece un análisis de este tipo que para endulzarnos la realidad ya vendrán otros, solo que el caramelito que nos venden está envenenado.
Así que resumiendo, eso de la globalización está muy bien si eres rico, pero si eres pobre ya puedes taparte las narices por que estás de mierda hasta el cuello, nos están amercanizando poco a poco y encima nos hacen pasar por caja, eso si con una sonrisita que total eso de la diversidad cultural es para Hippis, bohemios y perroflautas, pero no todo está perdido, por suerte........siempre nos quedará Manu Chao.
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