¡¡A QUIÉN LE IMPORTA!!
Probablemente la mejor canción de Alaska sea la que así se titula, en ella, hace una defensa a ultranza de su forma de ser, y en ella nos podemos ver reflejados todos aquellos que nos hemos apartado de los patrones convencionalistas y en alguna ocasión nos hemos sentido juzgados por los demás por nuestras pintas, nuestra forma de actuar o de entender la vida.
A quien le importa pues, debe seguir pensando Alaska, si hago o deshago a mi gusto o conveniencia. En la última entrega de (in)Kultura, hablaba largo y tendido acerca del esperpento en que se ha convertido una de nuestras mejores artistas y figura clave en la apertura de nuestra cultura popular, de la Kontra-Kultura, de la transformación que sufrieron muchas personas en su forma de entender el arte, la música y sobretodo en su estética. En esta ocasión, seguimos con lo mismo, con el esperpento continuo en el que ha convertido su vida pública, y su propia figura esta mujer, que ahora, se encarna o al menos lo intenta, en la piel de algunas de las portadas que más han dado que hablar en la popular revista Interviú. Los personajes elegidos son algunos tan ilustres como la Pantoja o Belén Esteban........
¡¡ARRIBA LA ESTEBAN!!
Como digo, esta semana la revista en cuestión nos deleita con otra sesión fotográfica de una mujer en cueros vivos, y la elegida ha sido Alaska, nuestra Alaska, que en otro alarde de exhibicionismo, nos muestra lo que es capaz de hacer una buena sesión de fotoshop con un cuerpo que ya no es el de una joven precisamente. No voy a hacer una defensa de los cánones de belleza que deben ser los adecuados para mostrar en una publicación, ya me parece bastante lamentable que un medio siga poniendo como atractivo el cuerpo desnudo de una mujer como su principal reclamo. La época del destape ya pasó y esta gente no parece haberlo asumido.
Prefiero referirme al recurso patético de tener que mostrarse desnuda (y no solo en cuerpo me refiero) de esta singular artista en los últimos tiempos. Francamente, no entiendo que una persona que ha alcanzado un alto grado de popularidad merced a su trabajo, a su aportación a la escena musical, dotando a esta de originalidad en una época gris, deba ahora recurrir a apuestas tan absurdas para mantenerse en el candelero, ya no por su trabajo sino por la contribución al mantenimiento de la cultura basura, alimentando así el ansia de consumo de una sociedad alienada por unos medios que son incapaces de ofrecer productos de calidad, y de unos artistas que no ponen empeño en hacerlo siquiera. Si, definitivamente esta mujer, se ha apuntado a la carrera de autodesprestigio los medios de comunicación, su propia imagen e incluso al mundo de la "farándula".
A quien le importa pues, lo que esta mujer haga con su vida, su prestigio y su carrera, lo mismo que a quien le importan sus nuevas incursiones dentro del famoseo, por mi parte, la imagen que siempre quedará en la retina será la de una Olvido Gara participando en un programa de corte educativo como era la bola de cristal, una institución de la Kontra-kultura en su propio concepto, enmarcado este, en una época que estaba más motivada por educar en valores desde la televisión que en mostrarse sin pudor en su faceta más absurda e improductiva para los demás. Con su pan se lo coma, pero en el fondo, que triste es ver abocados a nuestros artistas a estas prácticas, bien por la falta de nuevas oportunidades, por el espaldarazo de la sociedad en su conjunto a la cultura o por el desinterés en reciclarse de los propios artistas.
Me despido y marcho al kiosko más cercano a comprar mi ejemplar.....

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