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viernes, 23 de marzo de 2012

DIARIO DE UNA ASIGNATURA LLAMADA ANIMACIÓN CULTURAL-SEMANA-21

La semana fallera irrumpe en nuestras vidas y nos quita días de clase, esto en otra época habría sido motivo de júbilo para mi, pero como me he convertido en un ser aburrido y responsable, una lágrima recorre mi mejilla a la hora de abandonar las aulas e incorporarme a la juerga fallera, que para mi ya no es tanta juerga y si un coñazo continuo de tener que sufrir continuamente la zona de fuegos en que se convierte la calle, y no puedo sino odiar con todas mis fuerzas a los padres capullos que tiran petardos de manera indiscriminada con sus pequeñas criaturas demonizadas, que lejos de adiestrarlas en el manejo de explosivos de baja intensidad, les alientan para que lanzen las pequeñas cargas contra los peatones indefensos que ven explotar delante de sus morros todo tipo de material pirotécnico, causando lesiones irreversibles en sus oídos. ¡¡Fucking bastards!!

Al lío, interesantísima jornada de visitas a salas de teatro de Valencia, una lástima no poder ver la sala Carolina, que es un espacio impresionante, de pequeño formato y aforo medio (Algo más de 200 butacas) que está realizando una labor impagable acercando el teatro a todos los públicos, primer paso para crear un público estable en todos los formatos teatrales.

Esta sala si que pudimos visitarla el grupo de irreductibles que realizamos el trabajo de artes escénicas, y disfrutamos de sus instalaciones. Un lugar ideal para que la gente que se dedica al teatro pueda trabajar de manera profesional, con unos camerinos adecuadísimos, acceso a la caja escénica desde atrás y con bambalinas a ambos lados. También dispone de una pequeña sala con unas cincuenta butacas que se pueden repartir de varias formas para hacer montajes flexibles dependiendo de las necesidades de la compañía. Pero no solo a programar espectáculos teatrales se dedican en esta sala, disponen de un aula para formación, fundamentalmente en artes escénicas, realizan exposiciones en el amplio hall de acceso a la sala y están terminando las obras de lo que será una cafetería que ofrecerá cenas ligeras, aperitivos, copas y cafecitos al público que se acerque a ver el teatro y quiera utilizar los servicios de la misma, en la que posiblemente se abra un espacio para hacer espectáculos de café teatro.

En definitiva, un lugar multifuncional, que lleva magníficamente Miguel Moraga y el cual hay que apoyar de manera incondicional.

El siguiente espacio que visitamos fue la sala el círculo, propiedad de la compañía de teatro que tiene el mismo nombre y que en principio se utilizaba para sus propios ensayos y almacenamiento de apechusques varios, producción de las obras y exhibición al público de esos mismos espectáculos, lo cuales estrenaban y rodaban. Luego decidieron abrirlo a otras compañías y crear un espacio en el que poder promocionar el teatro contemporáneo, y en especial el experimental.

Hay que reconocer, que la primera impresión al entrar a la sala es un poco desalentadora, fria y desangelada. Pero al pasar el rato te vas sintiendo más cómodo, sobretodo cuando fuimos conociendo la filosofía del espacio, la forma de trabajar y el público a quien va dirigido. El modo de funcionar es austero, sencillo y humilde, sin excesivas pretensiones. De lo que se trata es de aprovechar el reducido espacio (máximo 50 personas) para crear un ambiente muy determinado por las compañías, que buscan espectáculos cercanos e impactantes, sobre un público generalmente ya familiarizado con el teatro y que suele pertenecer al mundillo. La forma de distribuir los asientos es flexible y adaptable a las necesidades del espectáculo.

Esta sala, fundamentalmente sobrevive gracias a las subvenciones, que con esmero y dedicación se encargan de solicitar a los diferentes ámbitos a los que se puede, "teatres de la generalitat", el excelentísimo y estupendísimo ayuntamiento de Valencia y la red española de teatros (creo).......y también de las pequeñas taquillas, las cuales reparten al 60-40% con las compañías, 60 para las compañías, 40 para la sala. 70-30 si vienen de fuera de Valencia.

El funcionamiento administrativo es un mix entre asociación cultural y empresa, la cual a día de hoy tiene a una chica muy maja contratada, que se encarga de la gestión diaria, solicitar subvenciones, y demás mandangas. Luego hay una sección que se encarga de programar, la cual atiende las solicitudes que le llegan y deciden quien va o no va, según su criterio, y generalmente bajo los catálogos que envían los grupos teatrales. O simplemente por que conocen los espectáculos, que suele ser la manera más eficiente de acertar.

Esta sala, ha tomado la determinación de ofrecerse por diferentes vías de venta de entradas como atrápalo, que oferta entradas a precio reducido. También tienen convenios con la universidad para que los estudiantes puedan adquirir entradas a precio muy reducido, subvencionadas por la propia universidad de Valencia, que luego desembolsa a la sala la diferencia de esas entradas, la cuestión es que los estudiantes accedan al teatro. De todos modos, la política de la sala es de precios económicos.

En definitiva, un proyecto pensado para promocionar un tipo de teatro alternativa, una propuesta diferente que cubre la necesidad de las personas que disfrutan con el.

Y que decir de la última visita, una viaje que nos retrotrayó a nuestra más tierna infancia. El teatro La estrella, el cual desde su apuesta de teatro infantil con marionetas, más que una oferta cultural se ha constituido en un proyecto social en un barrio malintencionadamente degradado desde las instituciones públicas dirigidas por el partido popular.

Un lugar, como definirlo, mágico, delicioso, increible. Un reducto desde el que combatir la meodiocridad y la estupidez imperante en esta ciudad. Un sitio donde poder hacer realidad las fantasias de los más pequeños, donde poder inculcar el gusto por lo bien hecho, por la artesanía teatral, por la voluntad de ofrecer todo el cariño, amor, ilusión, imaginación y un sinfín de cosas maravillosas. Un espacio que desde la humildad ha crecido gracias a la profesionalidad y el empeño de salir adelante creyendo ciegamente en un proyecto que a pesar de las adversidades, la marginación institucional y la amenaza de pasar por encima (de forma literal) ha sido capaz de crecer y ante la más que previsible actuación expropiatoria de los especuladores ha sido capaz de abrir otra sala, aunque fuera del barrio del cabañal, con el mismo espíritu, con la misma filosofía, con la misma ilusión y con el proyecto intacto. Y aunque esta vez no sea dentro del barrio que les vió nacer, podemos decir que este, es un lugar que es ya patrimonio cultural de la ciudad al completo, manque algunos ineptos cegados por la avaricia no sepan valorarlo en su medida. Mucho podrían aprender del espíritu generoso y solidario que desprenden estos pedazo de artistas.

Y no me extiendo más por que no me da la gana, sus quiero un huevo, como Camps al bigotes.

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