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domingo, 12 de febrero de 2012

DIARIO DE UNA ASIGNATURA LLAMADA ANIMACIÓN CULTURAL-SEMANA 17...CREO....

Weeeeey, continuamos el curso, en esta semana aciaga en la que la libertad y la justicia de este país vuelven a recibir un duro revés y en la que nos empeñamos en dar una imagen de república bananera al exterior. Y lo hacemos continuando con el arte, y en concreto en como influye en la vida de las personas la participación activa en actividades artísticas.

Hemos podido disfrutar de algunos ejemplos con el visionado de una serie de documentales, cada uno de ellos narrando historias diferentes y todas ellas fascinantes. Ejemplos claros de que la participación en diferentes disciplinas artísticas puede motivar a las personas a tratar de cambiar su realidad o al menos poder escapar durante breves espacios de tiempo de esa dura rutina en la que se ha convertido su vida.

Esa participación en actividades artísticas puede suponer en cambio sustancial en nuestra calidad de vida, pero Carles quiere que hagamos una reflexión al margen de este diario, por lo que me voy a centrar en otros aspectos también interesantes que han surgido en clase esta semana.

De los documentales que hemos disfrutado esta semana en clase, uno ha destacado bastante por encima de los demás. El documental sobre los niños del barrio rojo. Un reflejo duro sobre la vida que llevan los hijos de las mujeres que ejercen la prostitución en este barrio de Calcuta, y que progresivamente abocan a sus hijas a llevar su misma vida y a los hijos a convertirse en personas con un futuro también poco alentador.

Esta película galardonada con el Óscar al mejor documental de 2004 muestra un claro ejemplo de cómo la práctica de una disciplina artística puede contribuir a mejorar tu calidad de vida aunque sea por un breve espacio de tiempo, y a poder crecer personalmente pudiendo generar otra visión de la vida y de las propias aspiraciones que tengas sobre ella, una oportunidad para cambiar esa realidad que el destino te impone de manera aterradora. Y aquí es donde surge una inquietud en clase cuando iniciamos una reflexión en grupo sobre el documental. La frustración que puede producir una acción social determinada que no siempre surte el efecto deseado o no termina por tener el éxito total que nos gustaría. Muchas veces nos quedamos con esa sensación de "no ha servido para nada".

Yo, particularmente no creo que sea así, al contrario, mi opinión es que si, que merece la pena, que siempre sirve para algo iniciar una acción social que trate de mejorar la calidad de vida de una comunidad de personas, de un grupo, de un colectivo. Como futuros trabajadores dentro de la labor social no podemos caer en ese desánimo tan característico en el ser humano. La labor social no se mide de manera cuantitativa. Se puede hacer, pero el resultado final no siempre va a depender de nuestros esfuerzos o de la forma en que desarrollemos nuestro trabajo, puede depender de otros factores que no manejamos. Nuestro empeño, nuestra continuidad en el trabajo, en el empeño de cambiar las cosas, puede ser lo que en el futuro haga que con pequeñas victorias conseguidas "pulgada a pulgada" (como decía Al Pacino en su mítico discurso en el film un Domingo cualquiera y del que se pueden extraer muchas visones diferentes) conviertan en pequeños éxitos las acciones que iniciamos, que sumadas entre sí, conviertan en una gran éxito la labor desarrollada.



Por lo tanto, ¿podemos considerar un fracaso el hecho de una serie de niños dediquen parte de su tiempo a vivir la experiencia de realizar una actividad que desconocían por completo? ¿es una pérdida de tiempo tratar de ofrecerles una educación o una formación a través de una disciplina artística como es la fotografía? ¿Es cruel darles una esperanza o generarle unas expectativas sobre un cambio de vida que luego es probable que no se produzca? Yo creo que no, que todas las experiencias que vivimos en esta vida sirven para aprender, para cambiar nuestra percepción de las cosas, y en estos niños se produce esta reacción. Pasan de aceptar lo que el destino les tiene reservado a creer que pueden ser otra cosa, eso, tiene un valor incalculable, por que es la manera de iniciar una autogestión en sus vidas, que al menos exista una posibilidad de ser ellos los que puedan elegir su futuro sabiendo que existe algo más que lo que ven a diario rente a ellos.

Desde luego, esta acción que se inicia con ellos les puede aportar algo más positivo y constructivo que el hecho de pasarse el día en casa, viendo como un tipo desconocido, sucio y borracho se tira a tu madre delante de tus narices a cada momento. Y es que de una cosa podemos estar seguros, que cualquier inclusión dentro de una actividad que incluya la práctica o el disfrute del arte puede hacer que cambiemos nuestra percepción de las cosas, por que el arte, tiene la capacidad de hacernos pensar, y todo aquello que sea considerado arte y no produzca en nosotros esta reacción, lo podemos considerar una puta mierda.

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