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viernes, 24 de febrero de 2012

DIARIO DE UNA ASIGNATURA LLAMADA ANIMACIÓN CULTURAL-SEMANA-19

LOS LIBROS, ARMAS DE DISUASIÓN MASIVA



En esta semana en la que la actualidad nos ha llevado a vivir situaciones complicadas, de rabia, de impotencia, un sinfín de emociones que cada uno ha sentido de manera muy personal, cabría destacar muchas cosas. Yo personalmente no quiero hacer unas reflexiones que sirvan de soflama, o lleven una línea incendiaria, bastante tensión hemos vivido estos días.




Creo que es tiempo hoy, al menos de reflexionar sobre lo sucedido, echar la vista atrás y aunque los episodios están aun recientes, valorar lo que ha sucedido porque ha sido mucho.



Personalmente, la indignación que he sufrido estos días, la rabia e impotencia que antes comentaba, se ha ido paulatinamente transformando en alegría, en satisfacción. Todo esto por ver de una vez a una sociedad unida en torno a un objetivo, un sentimiento. No solo el de saber que nos están esquilmando el derecho de disfrutar de una educación pública de calidad, sino del derecho a defenderla libremente en un estado supuestamente democrático.




La firmeza que ha mostrado la juventud estudiante y la solidaridad del resto de la sociedad es la mayor victoria que podemos saborear. Y aunque queda mucho camino por recorrer, el primer paso de alcanzar ese grado de unidad ya está dado. La lucha continúa y los cauces deben ser los que hemos decidido nosotros, hacerlo de manera libre y pacífica.




Tampoco podemos olvidar lo que ha ocurrido. No sería justo que se quedasen sin castigo quienes han agredido a la sociedad de la forma más vil. Hay que sumar a la lucha de combatir los recortes la de depurar responsabilidades, caiga quien caiga.



Me siento orgulloso de las personas que han decidido no ceder ante la estrategia de intentar atemorizar a las personas, de querer educar a los más jóvenes en la cultura del miedo, y de combatir esa violencia, ese fascismo y esa imposición de sus ideas con un arma muy poderosa que asusta y mucho a los tiranos, los libros, la cultura, la sabiduría, el conocimiento. Esas son armas que no pueden combatir por que son las que nos otorgan  nuestra libertad, la verdadera libertad, una libertad mental que no podrán invadir jamás, la libertad de poder pensar y ser libres en las decisiones que tomamos.



La lucha sigue en la calle, y esta vez no vamos a detenernos, por que tenemos la razón, tenemos la fuerza (la de la razón, no la de las porras) y las ganas de cambiar una situación que no hemos creado.

Y no quiero acabar sin solidarizarme con las personas que han sido agredidas directamente (el conjunto de la sociedad lo ha sido) y sufrido los golpes y detenciones abusivas en sus carnes, en especial y por cercanía con nuestra querida compañera Silvia, que sin dudarlo un momento se lanzo a socorrer a personas anónimas poniendo en peligro su integridad física, para ella todo mi cariño y mi afecto, por que es el referente moral más cercano que tenemos.

Y por último, comentar que aveces soy un poco animal de cequia, que digo las cosas de manera vehemente, pero aun no me he comida a nadie, soy una persona apasionada y suelo pensar en voz alta, con esto no quiero excusarme en caso de haber ofendido a alguien en algún momento, por que ni mucho menos ha sido mi intención, pero me educaron para que dijese siempre lo que me saliese de las tripas porque sino luego explotas con todo y es peor, tened paciencia y haced el esfuerzo de conocerme, y si tenéis que darme una patada en el culo os doy permiso siempre que no acerteis en la almorrana.


pd: No tengo


Se despide, el enemigo.

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